domingo, 25 de abril de 2010

Huellas en el Corazón

"Un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor: todos confirmaron, admirados, que ese corazón era perfecto, pues no se observaban en él manchas ni rasguños; coincidieron en que era el corazón más hermoso que hubieran visto.
Al saberse admirado, el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor convicción afirmó que el suyo era el corazón más hermoso de todo el lugar. De pronto un anciano salió de la multitud y le habló:
- ¿Por qué dices eso? Tu corazón no es tan hermoso como el mío.
Con sorpresa, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices, incluso había agujeros y zonas donde faltaban trozos que habían sido reemplazados por otros que no correspondían, pues se veían los bordes disparejos. El joven se echó a reír.
- Debes estar bromeando -dijo-. Comparar tu corazón con el mío... El mío es perfecto. En cambio, el tuyo es un montón de cicatrices y dolor.
- Es cierto -replicó el anciano-: tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me comprometería contigo. Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Me arranqué trozos del corazón para dárselos a cada uno de aquellos a quienes he amado. Muchos, a su vez, me han obsequiado trozos del suyo, que he puesto en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, se ven estos bordes disparejos, de los cuales me alegro porque me recuerdan el amor que he compartido. También hubo oportunidades en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció nada a cambio: entonces ahí quedaron estos vacíos. A pesar del dolor que las heridas me producen, me recuerdan que sigo amando a esas personas y alimentan la esperanza de que algún día tal vez regresen y llenen el vacío que han dejado. ¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso? -remató el anciano.
El joven permaneció en silencio, pero lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, se arrancó un trozo del corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo puso en su corazón, le quitó un trozo y con él tapo la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección: se notaban los bordes.
El joven miró su corazón, que ya no era perfecto pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor fluía en su interior."

del libro La Culpa es de la Vaca de Jaime Lopera Gutiérrez y Marta Inés Bernal Trujillo.

Erich Fromm sostenía que el amor no era un fenómeno accidental que simplemente se experimenta, sino que era algo que requería de un aprendizaje; y por tanto, el problema del amor no era el "encontrarlo" sino el "crearlo y desarrollarlo".
Y claro, no necesitamos llegar a viejos para tener un "corazón hermoso"; ni los años y las experiencias vividas son garantía de saber amar.
A veces el tiempo y experiencias nos dejan dolor y heridas muy profundas y difíciles de superar, y hasta convierten algunos corazones en temerosos y débiles para intentar amar nuevamente; pero como dijo Bertrand Russell: "Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos." O como dijera San Agustín: "Si no quieres sufrir, no ames, pero si no amas ¿para qué quieres vivir?".

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